CITA ESTE TRABAJO
Fernández Carrasco M, Rodríguez Mateu A, Villegas Pelegrina P. Quiste esplénico epidermoide gigante como hallazgo incidental infrecuente. RAPD 2025;48(3):124-125. DOI: 10.37352/2025483.6
Caso clínico
Paciente femenina de 28 años, sin antecedentes relevantes, ingresa por cólico biliar complicado. La analítica mostró enzimas de colestasis elevadas (bilirrubina total 3,7 mg/dL) y leve hipertransaminasemia (GOT 70 U/L, GPT 91 U/L), sin marcadores inflamatorios. Se realiza ecografía abdominal y resonancia magnética (RM) con hallazgos de colelitiasis múltiple sin signos de colecistitis y dilatación leve de las vías biliares sin obstrucción, revelando incidentalmente un quiste esplénico unilocular de 9 cm homogéneamente hiperintenso en T2 e hipointenso en T1, sin signos de complicación.
Debido a su gran tamaño, ante el riesgo de complicación, se realizó quistectomía laparoscópica tras vacunación preventiva. El estudio anatomopatológico confirmó un quiste de pared fibrosa revestido por epitelio escamoso benigno, sin malignidad.
Discusión
Los quistes esplénicos primarios, son lesiones poco comunes, clasificadas como primarios (verdaderos) o secundarios (pseudoquistes). Los primarios incluyen los epidermoides y son muy poco frecuentes, derivan de anomalías embriológicas. Los secundarios suelen ser postraumáticos, hemorrágicos, infecciosos o postinfarto esplénico[1].
Generalmente son asintomáticos, siendo una hallazgo incidental, pero pueden presentar complicaciones como infección, hemorragia o ruptura. Su diagnóstico se basa en estudios de imagen, en la ecografía, los quistes epidermoides aparecen como lesiones bien definidas, de paredes delgadas y con ecos internos dispersos, pudiendo presentar tabiques y trabeculaciones. En la tomografía computarizada (TC), estos quistes se ven como estructuras redondas, bien delimitadas, sin realce y con una atenuación similar al agua. Por otro lado, los quistes falsos, que carecen de un revestimiento celular, presentan apariencias más variables en la ecografía, como calcificaciones periféricas en forma de "cáscara de huevo" y paredes fibrosas gruesas. En imágenes de resonancia magnética se muestran hiperintensos en T2 e hipointensos en T1. La confirmación definitiva requiere análisis histológico, mostrando el revestimiento epitelial del quiste[2].
Figura 1
Imagen de resonancia magnética con visualización de quiste esplénico de gran tamaño con contenido homogéneo.
El tratamiento de un quiste esplénico puede incluir la esplenectomía total, ya sea abierta o laparoscópica. Opciones como drenaje percutáneo, esclerosis o esplenectomía parcial minimizan la recidiva y favorecen la recuperación[3]. La quistectomía laparoscópica es preferible para preservar función esplénica y evitar el riesgo de recibida, que fue el manejo realizado en esta paciente[1],[2].


