CITA ESTE TRABAJO
Berdugo Hurtado F, Bailón Gaona MC, Moreno Barruecos M, Gutiérrez Holanda C.Pancreatitis aguda y enfermedad poliquística renal, ¿esta relación es posible? RAPD 2025;48(1):35-37. DOI: 10.37352/2025481.5
Introducción
La poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD) es una enfermedad multisistémica con herencia autosómica dominante con penetrancia completa asociada a la mutación de los genes PKD1 y PKD2. Se caracteriza por la presencia de múltiples quistes renales bilaterales, así como manifestaciones extrarrenales que se presentan en grado variable, destacando a nivel digestivo el desarrollo de quistes frecuentemente a nivel hepático, lo que se conoce como enfermedad poliquística hepatorrenal. Como otras localizaciones digestivas, pueden detectarse con baja prevalencia (9%) quistes a nivel pancreático, los cuales casi siempre son hallazgos incidentales[1],[2].
Caso Clínico
Varón de 66 años con antecedente de enfermedad renal crónica asociada a PQRAD que ingresa en nuestro centro por segundo episodio de pancreatitis aguda de etiología no filiada, descartándose en anamnesis y con pruebas complementarias iniciales (análisis y ecografía) causas principales de pancreatitis como litiasis biliar, tóxica, hipercalcemia, autoinmune, etc. A nivel analítico, destacamos creatina de 1.8 mg/dl, colestasis disociada con gamma-glutamil transferasa de 650 U/L y fosfatasa alcalina de 240 U/L, y amilasa de 1450 U/L.
Ante la regular evolución clínica del paciente, se realizan tomografía computarizada (TC) abdominal y resonancia magnética (RM), donde se confirma el desarrollo de necrosis encapsulada peripancreática a nivel de cuerpo, destacando en dichas pruebas la presencia de varias formaciones quísticas en región de cabeza y proceso uncinado pancreático, siendo la de mayor tamaño de 1 cm (Figura 1), provocando mínima dilatación retrógrada del conducto pancreático principal y de la vía biliar extrahepática.
Figura 1
Corte axial de TC abdominal con contraste intravenoso. Lesión quística de 1cm de diámetro a nivel de proceso uncinado pancreático.
Tras manejo conservador del proceso, el paciente evoluciona de forma favorable realizándose seguimiento ambulatorio con TC de control donde se observa resolución de necrosis, con persistencia de quiste estable a nivel del proceso uncinado sin dilatación de conducto pancreático ni vía biliar.
Discusión
Cada vez son más los casos de diagnóstico de lesiones quísticas incidentales a nivel pancreático, con una prevalencia global estimada entre el 13% y el 18%, debido al mayor uso de pruebas de imágenes más específicas como la TC o RM[3].
En este caso y tras la revisión bibliográfica llevada a cabo, queremos mostrar que las lesiones quísticas pancreáticas asociada a PQRAD son una rareza, siendo más infrecuente aún la sintomatología asociada a estos. Se han descritos casos aislados de pacientes que desarrollaron episodios de pancreatitis crónica o colangitis secundaria al proceso obstructivo derivado de dichos quistes[4],[5]. El primer caso descrito de paciente con pancreatitis crónica complicada fue publicado en 1998 por Malka et al[6].
En dichos casos, la terapia conservadora es la primera opción a seguir en aquellos pacientes con desarrollo de pancreatitis aguda-crónica, reservándose la actitud quirúrgica mediante pancreatectomía dirigida en función de la localización de la lesión causante del proceso obstructivo, para aquellos casos de pancreatitis recurrente con complicaciones asociadas o episodios de colangitis recurrente[4]-[6]. En nuestro caso, el paciente presenta una correcta evolución clínica tras aplicar medidas conservadoras.


