CITA ESTE TRABAJO
Bailon Gaona MC, Gijón Villanova R, López Peña C, Barrientos Delgado A, López Hidalgo JL. Colecistitis eosinofílica: una gran simuladora. RAPD Online. 2023;46(6):615-617. DOI: 10.37352/2023466.5.
Introducción
La colecistitis eosinofílica es una entidad rara y de etiología desconocida y poco estudiada. Algunos estudios sugieren su asociación con hipersensibilidad a antibióticos, productos de herboristería, enfermedades autoinmunes o infecciones por parásitos, sin poder definir con exactitud la causa de la enfermedad. Clínicamente es indistinguible de la colecistitis litiásica y la mayoría de las veces su diagnóstico es postoperatorio y basado en hallazgos histopatológicos. A continuación presentamos el caso de una paciente diagnosticada de colecistitis eosinofílica.
Caso clínico
Mujer de 35 años, con antecedentes médicos de cólicos biliares de repetición desde hace más de 6 meses, acude a Urgencias por dolor en epigastrio irradiado a hipocondrio derecho de mayor intensidad en los últimos días y sin respuesta a analgesia de primer escalón. Asocia náuseas sin llegar a vomitar. Niega ictericia, prurito, coluria o acolia. Sin fiebre ni clínica bacteriémica asociada. Sin otra sintomatología por órganos ni aparatos.
Se realiza analítica en el servicio de Urgencias sin hallazgos significativos. Ante mal control del dolor pese a la analgesia, se solicita ecografía abdominal que visualiza colelitiasis sin signos de colecistitis ni dilatación de la vía biliar. Se decide ingreso a cargo de Cirugía general por cólico biliar persistente.
Durante el ingreso se realiza colecistectomía laparoscópica con postoperatorio inmediato sin complicaciones, por lo que la paciente es dada de alta. Finalmente, acude a revisión en Consultas Externas, encontrándose completamente asintomática y con histología de vesícula biliar compatible con colecistitis eosinofílica.
Discusión
La principal causa de colecistitis y cólico biliar mundialmente es la colelitiasis. De hecho, la prevalencia de colelitiasis en la población es del 11 al 35%, de los cuales 20% presentará colecistitis aguda. Sin embargo, muchos de los casos de colecistitis aguda se deben a otros factores, como son isquemia, trastornos de motilidad, infecciones, reacciones alérgicas, entre otros.
La colecistitis eosinofílica es una entidad de muy baja prevalencia, concretamente <1%[1], y de etiología desconocida. Algunos estudios sugieren la asociación de la colitis eosinofílica a la hipersensibilidad a antibióticos, el uso de productos de herbolario, las infecciones por parásitos, las enfermedades autoinmunes o la relación con gastroenteritis o pancreatitis eosinofílica, sin poder definir con exactitud la etiología de la enfermedad[2].
Clínicamente es indistinguible de la colecistitis litiásica, manifestándose con dolor en hipocondrio derecho, signo de Murphy positivo y manifestaciones sistémicas de inflamación. A día de hoy, el diagnóstico de colecistitis se realiza por medio de los criterios de Tokyo, que incluyen datos clínicos, exploración física y hallazgos ultrasonográficos[2].
Al igual que en nuestra paciente, la mayoría de los casos el diagnóstico es postperatorio, caracterizado histológicamente por infiltración inflamatoria transmural de la pared de la vesícula biliar por más del 90% de eosinófilos[1]. Existe una variante de esta patología con <90% de eosinófilos y predominio mixto de linfocitos y eosinófilos[3].
El tratamiento para esta entidad es la colecistectomía[4] y, en caso de que la colecistitis eosinofílica sea secundaria a otra patología, debe hacerse un tratamiento específico para cada enfermedad subyacente.


