CITA ESTE TRABAJO
Berdugo Hurtado F, Ruiz Rodríguez AJ, Roa Colomo A. Proctitis ulcerada como manifestación inicial de linfogranuloma venéreo. RAPD Online. 2021;44(4):158-59.
Introducción
La proctitis se relaciona frecuentemente con enfermedad inflamatoria intestinal, aunque no podemos olvidar otras causas como radioterapia, isquemia o infecciosa. Dentro de las infecciones, encontramos microorganismos con tendencia a la afectación global del colon, como Campylobacter, Escherichia coli o Clostridium difficile; frente a otros con afectación localizada en recto e implicados en enfermedades de transmisión sexual, como Neisseria gonorrhoeae, Chlamydia Trachomatis o virus herpes simple. La infección rectal por C. Trachomatis suele darse en hombres que presentan sexo con hombres, secundario al sexo anal receptivo; presentando estos una clínica y afectación endoscópica que nos puede confundir con la enfermedad inflamatoria intestinal[1],[2].
Caso Clínico
Varón de 57 años con antecedente de sífilis en fase latente tardía tratada que es derivado a nuestro servicio por proctalgia, despeños diarreicos con sangre, febrícula vespertina y tenesmo rectal. Ante sospecha inicial de posible enfermedad inflamatoria intestinal se solicitó estudio analítico completo y colonoscopia; objetivando mucosa de recto eritematosa con varias lesiones tanto milimétricas y superficiales con leve ulceración como otras de mayor tamaño, con ulceración profunda y cubiertas por fibrina (Figura 1). Dados los hallazgos, se toman biopsias de recto con diagnóstico histológico de proctitis crónica activa focal en probable relación con linfogranuloma venéreo. Sospecha que se confirma mediante técnica PCR sobre las muestras; con positividad para ADN de Chlamydia Trachomatis y serología con IgM e IgG para dicho microorganismo.
Ante dicho diagnóstico se inició tratamiento con doxiciclina 100mg/12 h durante 21 días. Al mes de completar la pauta antibiótica se realiza sigmoidoscopia de control, objetivando en todo el recorrido mucosa sana con mínimas y tenues cicatrices compatibles con afectación previa de la mucosa; sin datos de actividad, confirmada por histología (Figura 2).
Discusión
Los hallazgos endoscópicos de la proctitis por C. trachomatis pueden ir desde una mucosa indurada, eritematosa y friable hasta úlceras profundas, granulomas, fístulas o estenosis; todos estos hallazgos indistinguibles de la enfermedad inflamatoria intestinal[3]. Es por ello que debemos apoyar nuestro diagnóstico en un estudio histológico, serológico y sobre todo la identificación mediante PCR o directa de C. Trachomatis en dicho tejido afecto. El tratamiento de elección es doxiciclina 100 mg cada 12 horas vía oral durante 21 días, contando como alternativas con azitromicina 1 g dosis única semanal durante 3 semanas o eritromicina 500 mg cada 6 horas durante 3 semanas. Casi la práctica totalidad de pacientes que son diagnosticados a tiempo y realizan una correcta pauta antibiótica; presentan en controles endoscópicos posteriores una recuperación completa de la mucosa afectada previamente[4],[5].
En conclusión, la proctitis por C. Trachomatis puede causar confusión a nivel clínico y endoscópicamente con la enfermedad inflamatoria. Es por ello que ante pacientes con clínica y hallazgos endoscópicos de proctitis no debemos pasar por alto este agente; ya que un correcto diagnóstico y manejo terapéutico puede llevarnos a una resolución sin complicaciones asociadas del cuadro; dada la alta tasa de respuesta al tratamiento antibiótico



