CITA ESTE TRABAJO
Díaz Alcázar MM, Zúñiga de Mora Figueroa B, Martín-Lagos Maldonado A. Litiasis anclada en cuello vesicular. RAPD Online. 2020;43(5):195-97.
Introducción
El conducto cístico conecta la vesícula y la vía biliar extrahepática[1]. Variantes anatómicas del conducto cístico son frecuentes, pero habitualmente no tienen significación clínica[1]. La patología del conducto cístico incluye litiasis, síndrome de Mirizzi, fístulas con duodeno, neoplasias y colangitis esclerosante primaria, entre otras[1].
Mujer de 86 años con náuseas y vómitos ocasionales de dos días de evolución, sin dolor abdominal. Sensación febril no termometrada. Analíticamente destaca colestasis y elevación de transaminasas. En ecografía abdominal, vesícula hidrópica con barro biliar y litiasis. Colangiorresonancia magnética confirma los hallazgos y, además, objetiva litiasis anclada en cuello vesicular de unos 3,2 cm (Figura 1) y coledocolitiasis distal con dilatación de vía biliar extrahepática. Se realiza CPRE y posteriormente colecistectomía.
Figura 1
Corte coronal de resonancia magnética abdominal en que se observa litiasis anclada en conducto cístico y dilatación de vía biliar extrahepática.
Las litiasis menores de 3 mm suelen atravesar sin problemas el conducto cístico[1].Sin embargo, el conducto cístico se puede obstruir por litiasis, lo que desencadena el 95% de las colecistitis agudas[1].Debido a la obstrucción por el cálculo se produce inflamación y distensión de la vesícula, y si la obstrucción persiste aparece isquemia y necrosis transmural[1].
El diagnóstico preoperatorio de litiasis ubicadas en el conducto cístico puede ser complejo[2]. La ecografía permite el diagnóstico de la colecistitis con alto grado de confianza, pero la sensibilidad para detectar la litiasis en el conducto cístico es baja[1],[2]. Ecográficamente una litiasis ubicada en el conducto cístico puede ser difícil de visualizar por la bilis de alrededor o al ser confundida con gas intestinal[1].La litiasis en el conducto cístico es mejor valorada mediante colangiografía directa durante CPRE o colangiorresonancia magnética, como en el caso presentado[1],[2].


