CORRESPONDENCIA
Jose Antonio Carnerero Rodriguez
Hospital de Alta Resolución La Janda
11150 Vejer de la Frontera. Cádiz.
CITA ESTE TRABAJO
Carnerero Rodríguez JA, Camacho Montaño LM, Calle Gómez AR. Nódulo de la hermana María José.La punta del iceberg. 2020;43(3):123-24.
Introducción
El nódulo de la hermana María José se refiere a la metástasis cutánea umbilical procedente de tumores intraabdominales o pélvicos[1]. De presentación infrecuente, suele manifestarse como una lesión sobreelevada, dura e irregular de tamaño y coloración variable[1].
Caso clínico
Mujer de 86 años diabética e hipertensa, con anemia de larga evolución asociada a gastritis crónica. Colecistectomizada.
Presenta bultoma periumbilical doloroso de una semana de evolución. Síndrome constitucional en los últimos meses. A la exploración destaca palidez de piel y mucosas, existiendo a nivel umbilical una tumoración redondeada eritematosa de 3 centímetros de diámetro (Figura 1). La lesión es dura y dolorosa a la palpación. Analítica con anemia ferropénica leve y marcadores tumorales en rango de normalidad. Radiografía de tórax y abdomen con discreto derrame pleural izquierdo. Se realiza ecografía abdominal donde se objetiva engrosamiento mural gástrico. Se lleva a cabo estudio tomográfico computarizado, con hallazgos de neoplasia gastroduodenal de aspecto infiltrativa (Figura 2) y carcinomatosis peritoneal con implante tumoral en pared abdominal (Figura 3).
Figura 2
Tomografía computarizada de abdomen. Engrosamiento mural de antro gástrico y primera porción duodenal.
Se decide conjuntamente con paciente y familiares no realizar estudios invasivos, falleciendo la paciente meses después bajo cuidados paliativos.
Discusión
La hermana María José (1856-1939), ayudante quirúrgica del doctor William Mayo, descubrió la asociación entre los nódulos umbilicales y tumores malignos intraabdominales[1],[2]. El origen primario más frecuente es el cáncer gástrico, facilitándose su extensión directa peritoneal al ombligo por la ausencia de fascia a este nivel[1],[3]. Hasta en un 30% de los casos, el nódulo umbilical puede representar el primer y único signo de una neoplasia avanzada[2],[3]. Su diagnóstico diferencial incluye la patología herniaria y del uraco, la endometriosis y enfermedades dermatológicas de diferente naturaleza[1]-[3], siendo definitivo el estudio anatomopatológico[1]. Se asocia generalmente a un mal pronóstico[1]-[2], con una mediana de supervivencia bajo tratamiento paliativo de entre 2,3 y 11 meses[1].




