CITA ESTE TRABAJO
Abellán Alfocea P, Salvador Rodríguez L, Martínez Cara JG. Un diagnóstico atípico: Melanoma Melanótico Anorrectal. RAPD Online. 2020;43(3):118-19.
Introducción
El melanoma maligno anorrectal es un trastorno poco frecuente que representa <2% de los melanomas y el 1% de todos los tumores malignos anorrectales y conlleva un pronóstico considerablemente pobre[1]. Es más frecuente en la 6ª-7ª década, especialmente en mujeres y caucásicos[2]. Las lesiones proliferan principalmente en el canal anal y menos frecuente en la línea dentada y el recto. Debido a sus síntomas inespecíficos y su baja incidencia, que conducen a un bajo índice de sospecha, hasta el 40% de los pacientes presentan enfermedad metastásica al diagnóstico. La resección quirúrgica es el mejor tratamiento, sin embargo, no ha demostrado mejorar la supervivencia. Además, no existe consenso sobre el uso de tratamientos sistémicos[1].
Caso clínico
Paciente varón de 60 años, sin antecedentes de interés, que consultó por presentar clínica de proctalgia y rectorragia que se asoció a patología hemorroidal. A la exploración anal destaca la presencia de hemorroides externas y una papila anal hipertrófica pigmentada (Figura 1). Se decidió la realización de sigmoidoscopia detectándose desde el margen anal hasta 7 cm de este, una lesión mamelonada con mucosa de coloración negruzca y zona central ulcerada, la cual fue biopsiada (Figura 2 y 3). En dichas biopsias se detectaron células melánicas malignas confirmando así el diagnóstico de sospecha, melanoma anorrectal. Se realizó estudio de extensión con presencia de metástasis múltiples a distancia que causaron el fallecimiento del paciente en pocos meses.
Figura 1
A la inspección anal, se aprecia papila anal pigmentada, sospechosa por su coloración inusual.
Discusión
La presencia de melanomas en el tracto gastrointestinal es poco habitual, pero a tener en cuenta en el diagnóstico diferencial de neoplasias gastrointestinales por el pronóstico infausto que estos conllevan. Remitimos esta imagen que consideramos de interés al tratarse de una imagen endoscópica poco común y muy característica. En este caso el paciente consultaba por rectorragia que se había asociado a la presencia de patología hemorroidal. Previo a la realización de colonoscopia, se observó la presencia de una lesión protruyente pigmentada a través de canal anal que resultó sospechosa y que refleja la importancia de la exploración física minuciosa antes de establecer diagnósticos clínicos.




