CITA ESTE TRABAJO
Pardillos Tomé A, Artal Ortín A, Sarriá Octavio de Toledo L. Obstrucción de intestino delgado secundaria a migración de sonda de gastrostomía. 2020;43(10):103-104.
Introducción
Se considera que la gastrostomía endoscópica percutánea es un procedimiento seguro. No obstante, es conveniente conocer sus posibles complicaciones y su manejo adecuado. La migración de la sonda de gastrostomía es un hecho poco frecuente, aunque debe ser considerada en pacientes portadores de gastrostomía que presenten clínica de vómitos e intolerancia a la nutrición.
Caso clínico
Presentamos el caso de un varón de 64 años portador de gastrostomía endoscópica percutánea (PEG) desde que presentó nueve meses antes parada cardiorrespiratoria debida a coma mixedematoso, sufriendo situación de encefalopatía anóxica posterior. En la residencia donde residía se extrajo accidentalmente la sonda de alimentación y fue sustituida por una de tipo Foley. Días después ingresa por vómitos e intolerancia a la nutrición. La exploración fue normal. Analíticamente destacaba colestasis con valores de bilirrubina total 1,55 mg/dl, GGT 224 U/L y FA 325 U/L. Se llevó a cabo una endoscopia digestiva alta, observando migración de la sonda a través del píloro con impactación del globo distal a nivel de yeyuno proximal. Tras retirada de ésta, se observa una úlcera extensa en rodilla duodenal secundaria al decúbito. En TAC se comprueba que el extremo de la sonda se localiza a nivel de yeyuno, provocando distensión gástrica y oclusión de intestino delgado. Tras retirada de la sonda y colocación de botón se resuelve la clínica y se normaliza la colestasis, siendo ésta última secundaria a obstrucción del drenaje biliar a nivel de la papila duodenal.
Discusión
La inserción de una sonda de gastrostomía percutánea es un procedimiento seguro con escasas complicaciones: menores (6%) y mayores (3%)[1]. La oclusión de intestino delgado es una complicación descrita aunque infrecuente de la PEG, producida por la migración de la sonda a través del píloro[2],[3]. Las sondas de tipo Foley son fáciles de colocar y se encuentran accesibles en la mayoría de residencias y centros sanitarios, pero al no disponer de un sistema de sujeción externa a la pared abdominal presentan el riesgo de que se produzca la migración de la sonda a duodeno. Para evitar esta complicación es importante el recambio precoz a una sonda PEG adecuada preferiblemente en las primeras 24 horas[4].


