CITA ESTE TRABAJO
Martín-Lagos Maldonado A, Pérez Moyano S, Herrera Mercader MC. Afectación gástrica metastásica de linfoma B de células del manto. RAPD Online. 2019;42(1):35-36.
Introducción
El linfoma de células del manto (LCM) es un subtipo relativamente raro de linfoma no-Hodgkin de células B caracterizado por un curso agresivo con una frecuente afectación metastásica extranodal, sobre todo a nivel del tracto gastrointestinal. La apariencia endoscópica de la infiltración del LCM a nivel gástrico es heterogénea y existen pocos casos manifestados como un tumoración submucosa.
Caso clínico
Varón de 82 años diagnosticado en el año 2014 de un linfoma no Hodgkin de células B (LNH-B) de células del manto (LCM) con afectación esplénica e infiltración de médula ósea con expresión en sangre periférica con linfocitosis (estadio IV-A de Ann Arbor); recibió tratamiento quimioterápico consiguiendo remisión completa. En una tomografía axial computarizada (TC) toraco-abdominal de control se observa un engrosamiento del antro gástrico, sin evidencia de adenopatías ni afectación a otro nivel. La gastroscopia muestra una lesión protruyente de aspecto submucoso de unos 3 cm en antro que se biopsia (Figura 1). El informe histológico describe un infiltrado linfoide de células pequeñas monomorfas con inmunohistoquímica positiva para CD20, CD5, CD10, CCDN1 y BCL2 (CD3, CD23 y BCL6 negativos), compatible con infiltración por LCM (Ki-67 <10%). El paciente reinicia quimioterapia con buena respuesta.
Discusión
El LCM suponte el 6-10% de todos los LNH-B. La mayoría se diagnostican en estadios avanzados, siendo el tracto gastrointestinal la principal localización extranodal. Mientras que a nivel intestinal la infiltración del LCM se manifiesta típicamente como múltiples pólipos linfomatosos, a nivel gástrico su apariencia es mucho más heterogénea pudiendo observarse úlceras, pliegues engrosados o cambios de coloración mucosa con eritema o simulando una gastritis[1],[2]. La presentación como una lesión gástrica protruyente de aspecto submucoso es infrecuente y obliga al diagnóstico diferencial con otros tumores submucosos o con tumores neuroendocrinos[3]. El estudio histológico e inmunohistoquímico permite el diagnóstico definitivo y su diferenciación de otros linfomas que también pueden afectar al tubo digestivo.


