CITA ESTE TRABAJO
Garrido Serrano A, Lorenzo González L. Ingesta de cuerpo extraño de causa poco frecuente. RAPD Online. 2018;41(6):309-10.
Caso clínico
Paciente mujer de 55 años de edad sin antecedentes de interés, que acude a Urgencias por ingesta accidental de objeto metálico tipo destornillador empleado por odontólogo, al escapársele a éste de la mano mientras le realizaba un tratamiento dental; en todo momento la paciente permaneció asintomática.
En el área de Urgencias se realizó una primera Rx simple de abdomen que mostró el cuerpo extraño en mesogastrio, fuera de la cavidad gástrica por lo que se decidió observación para verificar su expulsión, instaurándose tratamiento laxante; pero la Rx realizada 24 horas y 72 horas después mostraban el destornillador en fosa iliaca derecha a pesar de deposiciones diarias (Figura 1).
Figura 1
Imagen de objeto metálico tipo destornillador empleado en odontología a nivel de fosa iliaca derecha.
Se realizó TAC abdominal para filiar su localización exacta de cara al tratamiento que mostró la imagen de cuerpo extraño metálico a nivel de ciego (Figura 2).
La paciente realizó preparación para colonoscopia con solución evacuante sin expulsión del destornillador, y en la misma se objetivó el cuerpo extraño en polo cecal que fue extraído con asa de polipectomía sin incidencias (Figura 3).
Figura 3
Destornillador a nivel de polo cecal (imagen de la derecha); una vez abrazado con asa de polipectomía (imagen de la izquierda).
Del 80% al 90% de los cuerpos extraños transitan espontáneamente el tubo digestivo sin producir patología asociada[1], siendo la impactación de alimentos a nivel esofágico el cuadro clínico más frecuente entre los adultos[2]. Pero si el cuerpo extraño supera el tracto digestivo superior, el íleon y rectosigma son por su calibre y angulación zonas de riesgo de impactación y perforación, especialmente si existen áreas de estenosis o cirugía previa[3]. Se estima que sólo en el 1% de los casos se producen complicaciones como abdomen agudo secundario a perforación, pero en ese caso puede conducir incluso a un desenlace fatal, atribuyéndose unas 1.500 muertes al año en EE.UU. por ingesta de cuerpos extraños[4].
La endoscopia es el método preferido para tratar la mayoría de impactaciones y cuerpos extraños digestivos, reservando la cirugía cuando no se pueden recuperar por endoscopia o aparecen complicaciones como perforación, fístula u obstrucción[5].




