CP-197. INCIDENCIA DE RECHAZO AGUDO Y CRÓNICO. MANEJO Y REPERCUSIONES.
Abellán Alfocea, P. Servicio de Aparato Digestivo. Complejo Hospitalario Regional Virgen de Las Nieves. Granada. Granada
Jiménez Rosales, R. Servicio de Aparato Digestivo. Complejo Hospitalario Regional Virgen de Las Nieves. Granada. Granada
Fernández Fernández, E. Servicio de Aparato Digestivo. Complejo Hospitalario Regional Virgen de Las Nieves. Granada. Granada
Introducción
Analizar las tasas de rechazo agudo y crónico, la respuesta al tratamiento y supervivencia en nuestra serie de pacientes sometidos a un trasplante hepático.
Material y métodos
Hemos estudiado de forma retrospectiva 398 trasplantes hepáticos realizados entre 2002 y 2017 de los cuáles, 84 (en 82 pacientes) han presentado algún episodio de rechazo agudo o rechazo crónico (21,10%), confirmados mediante biopsia hepática. Las indicaciones de trasplante hepático más frecuentes han sido cirrosis alcohólica en 27 (32,1%) y por VHC en 17 (20,2%).
Resultados
62 varones (73,8%) y 22 mujeres (26,2%) con una media de edad de 52,85 años. 72 pacientes presentaron rechazo agudo (18%) (2 presentaron 2 episodios) y 12 pacientes, rechazo crónico (3,51%) (un paciente presentó dos episodios). La mayoría de los pacientes recibían inmunosupresión con tacrolimus (53,6%) o ciclosporina (20,2%). El rechazo agudo fue leve en 44 pacientes (61,1%), moderado en 23 (31,9%) y grave en 5 (6,9%). Se observó ductopenia ≥50% en 4 pacientes con rechazo crónico. El tiempo medio postrasplante en el RA ha sido de 114 días y en el RC, de 602 días. El rechazo fue precoz (primeros tres meses postrasplante) en 56 casos (66,7%) y tardío en 28 (33,3%). 57 pacientes con rechazo agudo recibieron bolos de esteroides (79,16%) y el resto, ajuste de la inmunosupresión, con buena respuesta. Hemos realizado 7 retrasplantes por rechazo crónico (8,6%). 24 exitus (28,6%), de los cuales cuatro han sido por RC (17,4%).
Conclusiones
Hemos obtenido bajas tasas de rechazo tanto agudo como crónico en nuestra serie, con buen control del primero con ajuste de inmunosupresión y/o administración de bolos de esteroides. La mitad de los pacientes con rechazo crónico han precisado retrasplante. La mayoría de las causas de mortalidad han sido por problemas no relacionados con el rechazo.





