Caso clínico
Mujer de 52 años de edad que fue remitida a la consulta de digestivo por antecedes familiares de primer grado de cáncer colorectal. Se solicitó una colonoscopia que mostró la existencia de 2 pólipos sesiles de 5 mm en colon transverso que fueron resecados, y justo sobre el orificio apendicular, una formación de aspecto polipoideo protuyendo desde dentro del apéndice y que fue biopsiada. La histología confirmó la presencia de un adenoma tubulovelloso con focos de carcinoma in situ, ante lo cual la paciente fue sometida a una hemicolectomía derecha por laparoscopia (Figura 1). El estudio anatomopatológico confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma moderadamente diferenciado sobre pólipo adenomatoso (nivel de infiltración hasta submucosa), siendo los márgenes de resección libres y sin evidencia de invasión ganglionar ni perineural. El estudio de extensión con tomografía axial computarizada (TAC) abdominal fue normal, sin mostrar ninguna otra afectación.
Figura 1
Tumor apendicular. En la pieza quirúrgica se observa lesión de aspecto polipoideo sobre el apéndice; histología compatible con adenocarcinoma.
El adenocarcinoma primario apendicular supone sólo el 0,04%-1% de las neoplasias gastrointestinales[1]. Su diagnóstico es casi siempre postquirúrgico tras el examen histológico de la pieza retirada, y rara vez es detectado de forma preoperatoria durante el estudio endoscópico, condicionando el desarrollo de estadios más avanzados del tumor[2], [3]. En una serie de 9.323 pacientes apendicectomizados solo 10 tuvieron un adenocarcinoma primario del apéndice, ninguno de los cuales fue sospechado antes de la cirugía[4]. Puede manifestarse con síntomas de dolor abdominal en fosa iliaca derecha, o debutar como una apendicitis aguda, mientras que su curso más silente suele asociarse a formas más extendidas de la enfermedad, generalmente con afectación peritoneal. La dificultad del diagnóstico endoscópico radica en el carácter pequeño de estas lesiones y su localización dentro del apéndice, cuya luz reducida impide el acceso del colonoscopio, por lo que es imprescindible prestar atención a cualquier disformidad o cambio de color del orificio apendicular durante su examen[3]. Además, ha sido descrita la asociación de pólipos y adenocarcinomas en otras localizaciones del colon de forma sincrónica o metacrónica a los carcinomas apendiculares con una frecuencia mayor a la esperada, lo que refuerza el valor de la colonoscopia en el estudio de estos tumores. Los endoscopistas debemos estar alerta durante la exploración con colonoscopia y ser minuciosos en la valoración del ostium apendicular.


