Cuerpo
Varón de 58 años sin antecedentes de interés que acude al servicio de Urgencias por síndrome constitucional, vómitos postprandiales y tolerancia sólo a líquidos. En la analítica urgente destaca una anemia microcítica y trombocitosis.
Se realiza una TC abdominopélvica sin contraste intravenoso en la que se observa engrosamiento parietal concéntrico de la pared gástrica a nivel del antro (figura 1, flecha blanca) con importante estenosis de la luz que produce dilatación gástrica proximal con gran cantidad de restos alimenticios (figura 1, arterisco), e incontables nódulos sólidos mesentéricos altamente sugerentes de implantes tumorales peritoneales (figura 2, flechas blancas). Se solicita durante el ingreso una esófago-gastro-duodenoscopia que confirma la presencia de una neoformación que ocupa circunferencialmente todo el antro gástrico y que infiltra píloro y bulbo duodenal, aunque franqueable con el endoscopio hacia segunda porción duodenal.
Se establece el diagnóstico de carcinomatosis peritoneal secundaria a adenocarcinoma gástrico.
Discusión
El adenocarcinoma gástrico es el tercer tumor más frecuente y la segunda causa de muerte relacionada con el cáncer en el mundo. Suele afectar a personas de edad avanzada (80% de los casos en mayores de 65 años), más frecuente en hombres y se asocia con un pobre estatus económico[1]. La supervivencia global es del 19-25% a los 5 años del diagnóstico y sólo el tratamiento quirúrgico implica posibilidades curativas, si bien el 35-50% de los casos presentarán recidiva neoplásica[1],[2].
Se presentan las mencionadas imágenes clínicas porque, a pesar de la frecuencia de la patología diagnóstica, una carcinomatosis peritoneal secundaria a cáncer gástrico, es muy llamativa la cantidad de implantes y la claridad con que se visualizan estos en la TC[3].
La carcinomatosis peritoneal ha sido considerada clásicamente como un signo de enfermedad generalizada, tratada de forma paliativa y de desenlace inevitablemente fatal. La supervivencia media del cáncer gástrico sin tratamiento en pacientes con carcinomatosis peritoneal es de 4 a 6 semanas[3]. De ahí la importancia del tratamiento paliativo mediante endopróteis, cirugía paliativa o quimioterapia en la que se pueden emplear diversas combinaciones que incluyen fluoropirimidinas y cisplatino, habiéndose demostrado que cuando existe sobreexpresión tumoral de HERB2 la adición de trastuzumab mejora la supervivencia[4],[5].



