Caso clínico
Paciente de 41 años estudiado por tumoración subcostal derecha de meses de evolución, que apareció a raíz de accidente con bicicleta. A la exploración la tumoración era indolora, presentaba consistencia blanda, sin apreciar debilidad de la pared abdominal ni orificio herniario asociado. En ecografía se visualizó como dicha tumoración correspondía con saco herniario de unos 2,5x7cm con contenido graso y cuello herniario de 3cm (Figura 1).
Figura 1
Imagen de ecografía (izquierda) y TC (derecha), donde se aprecia saco herniario con contenido graso (flecha blanca), cuello herniario (estrella blanca) y músculo oblicuo mayor conservado (flecha roja).
El estudio se completó con tomografía computarizada (TC) sin contraste intravenoso IV) donde se comprobaron los hallazgos descritos en ecografía, y donde se apreció como el saco herniario se encontraba contenido por el músculo oblicuo mayor, puesto que éste era el único músculo de la pared abdominal que se encontraba íntegro.
El paciente fue intervenido de manera programada realizando reducción y cierre del saco herniario, con colocación de una malla de polipropileno (PPL) bajo la costilla y músculo oblicuo menor.
Discusión
Las hernias traumáticas de la pared abdominal son una patología poco frecuente, a pesar de la alta prevalencia de los traumatismos abdominales cerrados[1]-[3]. Para que se origine una hernia traumática debe de haber una rotura musculofascial causada por un traumatismo directo[2], [3], sin penetración de la piel ni presencia previa de una hernia a ese nivel, y su presentación puede ser aguda o tardía. Lo más frecuente es que estén originadas por accidentes de tráfico, y con menor frecuencia por contusiones por animales, caídas de altura, traumas deportivos y accidentes profesionales[2], [3]. La mayoría de este tipo de hernias no se corresponden fielmente con el sitio de impacto[1]-[3]., sino que aparecen en las zonas débiles de la pared abdominal.
El diagnóstico diferencial debe de incluir el hematoma de la pared abdominal[1], [2], aunque a menudo aparecen de manera conjunta.
Un estudio ecográfico generalmente es suficiente para realizar el diagnóstico3, si bien es muy frecuente que éste se realice mediante TC[1]-[4] para descartar la presencia de lesiones intraabdominales asociadas, las cuales pueden requerir una reparación quirúrgica de urgencia.
El manejo de las hernias traumáticas de la pared abdominal sigue generando controversia, pero en general dependerá de la situación del paciente a su llegada a urgencias. Se recomienda cirugía urgente cuando las lesiones asociadas no permitan cirugía programada, o cuando existe estrangulación del contenido herniario. En cambio, el manejo diferido es preferible en pacientes con lesiones ortopédicas graves o con sepsis asociada.


