Introducción
La ingestión de cuerpos extraños, ya sea de manera voluntaria o accidental, causa perforaciones intestinales en menos del 10% de los casos, ya que la mayoría completan la salida por el tracto gastrointestinal sin incidencias.
Observación clínica
Varón de 81 años con buena calidad de vida, mientras trabajaba en el campo, presenta dolor abdominal súbito, progresivo, tipo cólico/lancinante, localizado en FII e irradiado a mesogastrio, estando sin deposiciones desde el inicio del dolor. En la exploración el abdomen es poco depresible, doloroso a la palpación en flanco izquierdo con peritonismo. En el análisis de sangre se aprecia: leucocitos 7440, PMN 89%, PCR 21, ácido láctico 1.7. Se realiza TAC abdominopélvico que describe moderado neumoperitoneo y líquido libre peritoneal con importante inflamación de la grasa peritoneal, sugerente de peritonitis. Existe un cuerpo extraño hiperdenso en sigma que atraviesa su pared pudiendo corresponderse con una espina o hueso (Figura 1). Es intervenido encontrando perforación por esquirla de hueso que abre la cara medial del sigma, así como peritonitis fecaloidea y purulenta. Se realiza una sigmoidectomía e intervención de Hartmann con buena evolución en el postoperatorio.
Discusión
La ingesta de cuerpos extraños es común, siendo la mayoría alimentarios y en hasta un 93 % de los casos, propios de la dieta del paciente[1]. Más frecuente en los extremos de la vida, pacientes con patología psiquiátrica o con problemas bucodentales. Las características del objeto ingerido (forma, tamaño, bordes puntiagudos o afilados) son fundamentales para el desarrollo de complicaciones, las más frecuentes, perforación y obstrucción intestinal.
La perforación intestinal por cuerpo extraño es una causa infrecuente de abdomen agudo (1% del total)[2] . En muchas ocasiones la ingesta del cuerpo extraño no es percibida por el paciente, de manera que, aun con una historia clínica detallada podemos pasar por alto esta posibilidad; por lo tanto hay que incluirla dentro de los diagnósticos diferenciales al enfrentarnos ante un paciente con historia de dolor abdominal de aparición brusca y curso progresivo.
El tracto digestivo presenta áreas anatómicas más estrechas que las hace propensas a la impactación de cuerpos extraños, y por lo tanto son los lugares más susceptibles de sufrir complicaciones, éstas son el esfínter esofágico superior o inferior, el píloro, el duodeno y la válvula ileocecal[3]. En nuestro caso la perforación se produjo en el sigma.
El diagnóstico definitivo y tratamiento se realizará con cirugía y antibióticos[4].


