CORRESPONDENCIA
Víctor Manuel Aguilar Urbano
Hospital Quirón-Marbella, Endoscopias Digestivas
Dirección: Avda. Severo Ochoa, 22, 29630-Marbella
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Caso clínico
Varón de 62 años sin antecedentes quirúrgicos de interés, que acude a urgencias por dolor en hipogástrio intermitente que ha aumentado de intensidad en relación con estreñimiento y expulsión de mucosidad y sangrado rectal. A la exploración presenta abdomen doloroso a la palpación en hipogastrio, sin signos de peritonismo. En el estudio analítico presenta leucocitosis y aumento de la PCR. Se realiza ecografía abdominal que demuestra engrosamiento de pared de colon a nivel de sigma y recto, por lo que se decide realización de TAC abdomino-pélvico (Figura 1) en el que se identifica una imagen con forma de "V" y densidad calcio, de 3 cm de diámetro localizada en la luz de colon sigmoide. Dicha imagen se asocia a cambios inflamatorios y engrosamiento del segmento de colon afectado y mínima burbuja de aire extraluminal, sin líquido libre intraperitoneal.
Ante los hallazgos reinterrogamos al paciente y refiere masticación mínima de los alimentos de forma habitual e ingesta de pollo en los días previos al cuadro. Se realiza control mediante TAC y al observarse la no modificación de la localización del hueso, se decide su extracción mediante endoscopia (Figuras 2 y 3). Se realiza colonoscopia visualizándose hueso en forma de "V" con vértice distal impactado en la mucosa y procedemos a su retirada con asa de polipectomía (Figura 4), colocándolo con el vértice hacia la zona distal del colon para evitar lesiones de la mucosa.
Discusión
La ingestión de cuerpos extraños supone una consulta frecuente en los servicios de urgencias y constituye la segunda causa de realización de endoscopia digestiva alta urgente. La localización más frecuente es la esofágica y aunque hasta el 90% de los cuerpos extraños se eliminan espontáneamente se recomienda su extracción endoscópica precoz una vez identificados para evitar complicaciones (perforación, hemorragia, aspiración, neumomediastino, mediastinitis). Sólo el 1% de los cuerpos extraños ingeridos pueden producir perforación, pero como de éstas el 35% son producidas por objetos agudos o cortantes, en lo posible deberán extraerse antes de franquear el píloro[3,4].
Nuestro paciente se presentó con dolor abdominal y sólo tras el hallazgo radiológico, el paciente nos informó sobre la posibilidad de ingesta accidental de hueso de pollo. La falta de deglución del paciente y lo inadvertido de su ingesta, no hizo posible el diagnóstico temprano ni el intento de extracción desde cavidad gástrica del mismo.
Los cuerpos extraños en el colon y recto se encuentran en dos situaciones: cuerpos extraños que hayan sido ingeridos y progresado, o cuerpos extraños que han sido introducidos a través del canal anal. Los cuerpos extraños ubicados a nivel de la válvula ileocecal y del colon se extraen con el colonoscopio, previa preparación del colon para asegurar una visualización adecuadal[5].
La localización de un hueso es extraña en colon, ya que si es capaz de pasar por ileon sin dificultad, normalmente saldrá por vía natural. En nuestro caso, debido a la forma peculiar del hueso, paso por ileon y quedo enclavado en sigma. Es importante la valoración endoscópica en estos casos, si la situación clínica del paciente lo permite, pues los hallazgos radiológicos pueden supraestimar las lesiones. En nuestro caso, en la imagen de TAC había signos de una posible microperforación contenida, aunque clínicamente el paciente se encontraba asintomático. La retirada cuidadosa con adecuación de la postura del hueso, nos permitió su extracción sin daños para el paciente y evitando una eventual cirugía (Figura 5).




