
La infección por el virus de la hepatitis C es una enfermedad que en más del 70% de los casos cronifica. El 15 % de los infectados de forma crónica desarrollará una cirrosis hepática, que conlleva una disminución en la supervivencia, secundaria a la aparición de descompensaciones clínicas (ascitis, hemorragia digestiva alta varicosa y encefalopatía) desarrollo de hepatocarcinoma y mortalidad de causa hepática. Con el fin de evitar esta progresión han ido apareciendo tratamientos cada vez más eficaces para lograr la erradicación viral y evitar así la progresión de la enfermedad. El desarrollo de respuesta virológica sostenida tras el tratamiento, se mantiene a largo plazo y consigue una reducción de los índices histológicos de fibrosis e inflamación, disminuyendo las complicaciones clínicas y el desarrollo de hepatocarcinoma, y mejorando la supervivencia a largo plazo. Esta reducción en las tasas de progresión incluye a pacientes con fibrosis avanzada y cirrosis y conlleva la posible modificación de la historia natural de la hepatitis C mejorando el pronóstico de estos pacientes a largo plazo.
Palabras clave: respuesta virológica sostenida, manifestaciones clínicas, cirrosis, hepatocarcinoma, supervivencia.