CORRESPONDENCIA
Daniel Pérez de Luque
Servicio de Aparato Digestivo. Hospital de Montilla. Carretera de Montoro-Puente Genil, km 65,350.
Montilla (Córdoba)
Tlf 957 022600
djperez@ephag.es
Caso clínico
Mujer de 32 años que ingresa en observación por dolor torácico atípico de 12 h de evolución, sin irradiación, no acompañado de nauseas ni vómitos. La enferma comentaba cierta disfagia/odinofagia desde unos días previos al ingreso. Como antecedentes personales destacaba que estaba en tratamiento con tetraciclinas (doxiciclina) a dosis habituales por un acné pustuloso desde hacía más de 1 mes. Así mismo, un año antes precisó realizarse una endoscopia alta debido a un cuadro autolimitado de epigastralgia secundaria a la toma de antiinflamatorios no esteroideos, siendo la prueba completamente normal, con ureasa negativa.
Se procede a la realización de nueva endoscopia alta con carácter de urgencia diferida, donde se constata la presencia, a nivel de esófago medio, de un área ulcerada (Figura 1), geográfica, superficial y algo anfractuosa, de unos 3-4 cm de diámetro mayor, que ocupaba aproximadamente la mitad de la circunferencia del esófago, y de la que se tomaron varias biopsias. El resto del esófago y estómago fueron normales. La enferma mejoró con tratamiento conservador, se suspendió inmediatamente el tratamiento con doxiciclina y se pautó tratamiento con esomeprazol 40 mg/12h durante 1 mes. Las biopsias se informaron como: “fondo y borde de úlcera” sin otros hallazgos específicos.
A los 2 meses se realiza nueva endoscopia de control (Figura 2) donde se aprecia que la zona está prácticamente cicatrizada sin restos de la úlcera. La paciente se encontraba asintomática.
Comentarios a la imagen
Está demostrado que diversas medicaciones pueden causar alteraciones esofágicas por vía sistémica o local. Los tipos de medicación que causan efecto directo sobre el esófago pueden dividirse en: antibióticos, antiinflamatorios y otros agentes. Dentro de los primeros podríamos englobar, como a uno de los principales, a la doxiciclina. Se piensa que el mecanismo de lesión es por contacto directo prolongado de los componentes cáusticos del medicamento con la mucosa esofágica[1] y dos de las causas más frecuentes es la toma del medicamento con poca agua y el decúbito tras la ingesta[2]. La incidencia muy probablemente está infraestimada porque no en todos los pacientes se manifestará con la importancia clínica descrita en el caso[3]. Los síntomas más frecuentes son el dolor torácico y la disfagia, y suele aparecer entre las primeras horas y los 10 días después de comenzar la medicación[4]. Lo normal es la curación espontánea o con ayuda de medicación antisecretora, siendo el sucralfato el único fármaco que parece haber demostrado beneficio[5].



