CORRESPONDENCIA
Marco Antonio Rodríguez-Manrique
C/ Sagunto N8 Piso 3 Pta 5
04004 Almería
Alatriste83@hotmail.com
Caso clínico
Mujer de 17 años con antecedentes de tricotilomanía y tricofagia, con episodio previo de tricobezóar gástrico que precisó exéresis quirúrgica por gastrostomía amplia, a la edad de 9 años. Posteriormente no siguió revisiones por Salud Mental.
Ingresó actualmente por cuadro de nauseas y vómitos de contenido alimentario asociado a saciedad precoz, molestias epigástricas y pérdida de peso. No refirió otra sintomatología y negó tricofagia.
A la exploración buen estado general, estable hemodinamicamente, con normocoloración cutáneo mucosa. Existían áreas focales de alopecia en la cabeza. Abdomen: cicatriz de laparotomía en mesogastrio. A la palpación existía masa de consistencia dura en epigastrio, no dolorosa, sin signos de irritación peritoneal. El resto de la exploración fue anodina.
En las pruebas complementarias hallamos una analítica rigurosamente normal. La radiografía de abdomen en bipedestación mostró dilatación de la cámara gástrica que estaba ocupada en su práctica totalidad por una imagen radio opaca de forma cilíndrica compatible con cuerpo extraño. En la endoscopia digestiva alta se identificó un cuerpo extraño de gran tamaño y consistencia pétrea, recubierto de pelo, que ocupa la cavidad gástrica sin permitir su fragmentación ni tan siquiera el paso del endoscopio al duodeno.
Se diagnosticó de Síndrome de Rapuntzel: Tricobezóar que ocupa desde cardias hasta segunda porción duodenal.
La paciente recibió tratamiento psiquiátrico para el trastorno de la tricotilomanía, y se remitió la paciente a Cirugía que, mediante laparotomía media y ulterior gastrostomía, extrajo finalmente un tricobezóar de 25 x 8 cm que se extendía hasta la segunda porción duodenal. El postoperatorio fue favorable. Sigue actualmente revisiones por parte de los Servicios de Salud Mental y Digestivo.
Comentario de la imágen
El tricobezóar es una rara causa de obstrucción del tubo digestivo más frecuente en mujeres jóvenes y asociado a alteraciones psicológicas[1]. Es muy extraña la recurrencia, habiéndose documentado en tan sólo un 14 % de estos pacientes. Cuando el tricobezóar se extiende hasta intestino delgado el cuadro recibe el nombre de Síndrome de Rapuntzel, remedando la popular fábula.
Con este caso ponemos de manifiesto la necesidad, tras un primer episodio de tricobezóar, de un estricto seguimiento por parte de Salud Mental (con el fin de controlar la tricofagia) y de Digestivo para evolución y tratamiento endoscópico si fuese preciso (extracción de tricobezóares de pequeño tamaño), evitando así nuevas recurrencias con las complicaciones potenciales que de ellas se pueden derivar.



